Qué está pasando “pa´callao” en el mercado REPO

La Reserva Federal tuvo que intervenir el mercado de crédito de más corto plazo el pasado día 16 de septiembre cuando se dispararon abruptamente las tasas de financiamiento a un día, sin que nadie supiera bien qué estaba pasando. Esto tiene implicancias graves como podemos intuir el en el siguiente gráfico, con puntas que alcanzan el 10% en las operaciones REPO. El mercado nos está claramente diciendo que algo no va bien y para nada nos parece un hecho aleatorio o pasajero.

Podemos ver que las picos del costo de financiamiento que exigieron los inversores superaron todos los récords registrados, pasando con holgura incluso los niveles de 2009 en el estallido de la crisis financiera. En un momento, los que necesitaban efectivo no lo encontraron porque quienes tienen el efectivo simplemente no estaban allí para prestarlo.

Los principales medios de comunicación por supuesto no se han hecho eco de estos hechos, en los que la FED tuvo que intervenir aportando la friolera de 75 mil millones de dólares para que la música siguiera sonando. Y esto sólo el primer día, porque le han sucedido hasta 3 intervenciones similares el resto de la semana.

En este otro gráfico presentado por la Reserva Federal de New York podemos ver el Secured Overnight Financing Rate, que es una medida del coste medio de financiamiento de corto plazo que pagan las instituciones financieras por obtener liquiedez a un día emitida contra la garantía de los títulos de deuda pública estadounidense, que también se disparó por encima del 5% muy por encima del objetivo de la FED que es mantener los tipos de interés al 2%.

Se puede consultar la fuente aquí

Lo que más nos interesa más allá de tecnicismos es lo que en inglés llaman “liquidity squeeze”, es decir una aversión brutal a prestar el dinero por parte de los inversores que prefieren retener cash antes que prestarlo a las tasas de interés de referencia. Sin duda lo que da a pensar es que la Reserva Federal podría estar perdiendo el control de las condiciones del crédito en todo el sistema financiero. Así mismo lo podíamos leer en este titular de Bloomberg  estos días:

 

 

Hay demasiada deuda en el el mundo, en sector gubernamental, en las familias, en las corporaciones, demasiado apalancamiento en el sistema, deuda que financia deuda. Y las tasas de interés están artificialmente deprimidas por voluntad de los bancos centrales, no porque haya un mercado con ahorradores felices y dispuestos a prestar dinero en busca de rentabilidad. Es justo lo contrario, hay una saturación en los mercados con dinero que no encuentra rentabilidad, y además un creciente miedo a una corrida de confianza que reviente esa burbuja irracional.

Y no tiene sentido como no lo tienen los tipos interés negativos sobre por ejemplo la deuda pública o incluso corporativa de bonos a 10, 20, 30 y hasta 100 años!  No tiene sentido comprar a crédito acciones de compañías como WeWork que pierden dinero día a día. Esto sucede por la razón de que el inversor piensa que encontrará otro tonto que pagará un poco más por ese bono o esa acción, y revienta cuando el comprador piensa que será el más tonto de todos y que no encontrará nadie más que pague por ese activo.

Si no hubiera intervención de los bancos centrales, veríamos actuar las famosas fuerzas del mercado, veríamos subir las tasas de interés muy por encima de los niveles actuales, y por supuesto la explosión de este esquema piramidal de deuda fiat a escala global.

No va a quedar otra solución que seguir inyectando más y más dinero creado de la nada en las computadoras de los bancos centrales, aunque esto no tenga ningún sentido financiero y muestre un panorama de futuro totalmente impredecible. Ya van tres días seguidos donde la FED ha tenido que intervenir con compras masivas de bonos en estos mercados de corto plazo para evitar una catástrofe, lo que en la práctica supone, aunque no ha salido en los medios, la puesta en marcha de nuevos programas de “falicitación cuantitativa”, o sea, emisión de dinero nuevo o monetización de la deuda, que es algo de hecho, prohibido por la propia constitución norteamericana.

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