Qué va a pasar con la economía a partir de la pandemia

PANDEMIA DE PRECARIEDAD

Con motivo de las medidas de confinamiento, cuarentenas y restricciones que se han tomado en los distintos países de Europa y del Mundo hemos visto caídas drásticas en los indicadores de actividad económica, hemos conocido registros de descensos casi nunca vistos en PIB trimestrales, consumo, inversión, etc. Es lógico que, si por ejemplo se prohíben los viajes y se paran las grúas de la construcción durante 1 mes, los datos reflejen la caída de un asteroide económicamente hablando.

 

Ergo, los datos seguirán empeorando según se alarguen las restricciones impuestas tales como las prohibiciones al turismo, al menos los datos que se presentan en series anuales. Y en la medida en que se restablecieran las actividades previas, deberíamos ver un repunte fuerte en los distintos índices, ya sean nuevas contrataciones de trabajadores, producción, consumo y demás indicadores.

A partir de aquí hay dos cuestiones que analizar: una es si se volverá a los niveles previos en términos de PIB o empleo en los distintos países (nosotros pensamos que no en el corto ni medio plazo), la otra cuestión es observar la tendencia estructural o el rumbo que llevaba cada economía previamente al inicio de la crisis sanitaria que, en la mayoría de las áreas geográficas, ya era claramente negativo.

 

CORTO PLAZO: LA RECUPERACIÓN SOLO SERA PARCIAL

Como decimos, según se vaya permitiendo que la economía vuelva a su funcionamiento normal, veremos lógicamente un restablecimiento de las actividades, dependiendo de la estructura económica de cada país será más o menos rápido. En el caso español por ejemplo, cuyo sector turístico supone un 15% del PIB, al permanecer suspendida la actividad más tiempo, el daño será mayor comparado con otro país que tenga un menor peso proporcional de esa industria sobre el total de la producción. En la medida de que tales prohibiciones se eliminen, es lógico pensar que se dará un más o menos intenso rebrote en la actividad.

Sin embargo, es muy posible que no se vuelvan a los niveles anteriores a la pandemia por varias razones:

  • Un porcentaje de empresas indeterminado quebrará definitivamente, ya sean sectores industriales, turísticos, construcción o servicios.
  • La masa de nuevos parados y las peores perspectivas de futuro reducirán el consumo y la demanda agregada en la economía, a nivel interno y a nivel exportador en el sector externo.
  • Se activará el ciclo económico recesivo de largo plazo con desinversiones, menor consumo, menor producción, más desempleo y más endeudamiento público y privado.

 

MEDIO-LARGO PLAZO: EN EL MEJOR DE LOS CASOS, JAPONIZACIÓN DE LA ECONOMÍA

Las series históricas de los últimos años muestran, al menos para las economías avanzadas, una tendencia clara y un patrón que se repite:

Crecimientos económicos cada vez menores o prácticamente exiguos:

  • Aumento cada vez mayor del endeudamiento público y privado:

 

Todo ese montón de deuda nueva no consigue aumentar ni la productividad ni el crecimiento económico, al revés, pareciera lastrarlo cada vez más. Algo no va bien de fondo en las principales potencias industrializadas, algo a nivel estructural y de largo plazo.

Otros rasgos que identificamos como problemas estructurales de las economías avanzadas son:

  • Beneficios empresariales decrecientes, zombificación de la economía. Se refiere al fenómeno por el cual cada vez más empresas operan casi sin beneficios o directamente con pérdidas operativas pero que se mantienen en funcionamiento gracias a la refinanciación eterna de sus pasivos –deuda- gracias a tasas de interés intervenidas y próximas a cero o negativas.
  • Presión a la baja en los salarios y en el empleo, precarización del mercado laboral.
  • Emisiones masivas de dinero por parte de los bancos centrales e intervención en los mercados financieros, como el marcado REPO en EEUU por poner un ejemplo.
  • Inflación de activos inmobiliarios y financieros. Pese a todo, el principal índice de la bolsa usamericana sigue cotizando cerca de sus máximos históricos.

 

EN EL PEOR DE LOS CASOS, CRISIS MONETARIA Y DEPRESIÓN GLOBAL

 

El “libre mercado” existe para los negocios del barrio, pero cuando se acude al rescate de grandes empresas e instituciones como ocurrió desde la crisis financiera de 2008, incluso nacionalizando corporaciones en EEUU, cuna del capitalismo (ejemplo), o cuando los bancos centrales entran hoy día en los mercados financieros comprando masivamente bonos basura y otros instrumentos de crédito para evitar su colapso (ejemplo, ejemplo), ya no se puede decir que está operando algo así como la libre oferta y la demanda. Libre mercado para la gente, para los grandes poderes «socialismo» y rescate. Aquel «too big to fail…»

Vivimos en un experimento financiero nunca antes conocido en la Historia y nadie sabe cómo va a terminar esto. Sólo un par de apuntes para no extendernos demasiado y dejar el capítulo del apocalipsis para otro momento.

  • Los principales bancos centrales del mundo, la FED, BCE, BoJ, BoE, BoC etc., están dispuestos y en marcha comprando ilimitadamente todo lo que haga falta para mantener el sistema financiero a flote.
  • Esto se hace a través de la emisión de dinero nuevo, cosa que muchos de ellos tenían constitucionalmente prohibido hacer hasta hace poco, siendo una práctica que se le atribuía a las despectivamente llamadas repúblicas bananeras. Hoy día esto se conoce como Helicopter Money, Moder Monetary Theory, Quantitative Easing y otros nombres parecidos.
  • Los bancos privados a su vez, pueden acudir a líneas de crédito ilimitadas a tasas de hasta el -1% para luego prestar al 2, 3, 5%… en el mercado, todo lo necesario para evitar un congelamiento y un “credit-crunch” donde se paralice definitivamente la economía. Las llamadas “barras libres de liquidez”.
  • Históricamente se nos ha dicho que la creación de dinero genera inflación, aumento de precios, cosa que no estaría sucediendo, nuevamente si vemos el ejemplo japonés y que nadie sabe muy bien por qué. Nosotros pensamos que las emisiones de dinero masivas no están generando inflación masiva en parte por el propio método estadístico y sobretodo porque ese dinero no está llegando a la economía real a través de créditos, no llega al tejido productivo ni está estimulando el consumo. Así lo sugieren indicadores como el escaso aumento en la velocidad de circulación del dinero. Más bien parece que ese dinero nuevo se queda en una inflación de activos tales como las bolsas y a las burbujas inmobiliarias.
  • Si aparece un brote inflacionario, por ejemplo, ante una eventual recuperación económica y del consumo, o ante una oleada de proteccionismo aduanero, los bancos centrales se verían obligados a cerrar el grifo de liquidez y subir los tipos de interés, lo cual sería desastroso para una gran cantidad de empresas y estados, calamitoso para el ahorro y para la gente.
  • El endeudamiento en moneda extranjera en las llamadas economías emergentes es dramático, puesto que no pueden “monetizar” su deuda ni emitir programas de estímulo masivos en su propia moneda como en las economías avanzadas. Esto implica que son altamente vulnerables al tipo de cambio, a los precios de las materias primas y los flujos de capital en el mundo. Por ejemplo, un país endeudado en dólares, y cuya principal fuente de divisas sea la exportación de petróleo o minerales, se ve seriamente perjudicado por la caída de la demanda de crudo o metales y de su precio. Al depreciarse su moneda, es decir necesitar más moneda local para cumplir con sus obligaciones en divisa extranjera, entra en una espiral inflacionaria donde todos los bienes que importa en dólares son ahora más caros, y el servicio de su deuda puede ahogar irremediablemente las cuentas públicas y al país entero. Este escenario es preocupante si vemos como ejemplo casos como el de Argentina o Turquía.

 

RESUMEN

 

  1. Las cuarentenas han traído un congelamiento de la actividad económica y eso se ve reflejado en los indicadores con valores catastróficos.
  2. Mientras se alarguen los periodos de restricciones seguirán empeorando los datos anuales, pero con menor intensidad. (Horizonte a muy corto plazo <3 meses)
  3. Una vez que se restableciera el funcionamiento normal de cada economía, debería haber un repunte fuerte -pero parcial- de la actividad económica. Se “recuperará” parcialmente, sin llegar a niveles previos a la pandemia en términos de producción, empleo, consumo ni inversión. (Horizonte para la última parte de 2020)
  4. A medio y largo plazo (>1 año, 2021 en adelante) se acentuará la tendencia estructural contractiva con varios escenarios posibles:
  • en el mejor de los casos estabilización y “japonización” (crecimiento raquítico con particularidades en cada país, por ejemplo, alto desempleo en España, con crecimiento enorme de la deuda pública y privada e intervenciones monetarias masivas del Banco Central Europeo). En este escenario todavía podríamos ver subir las bolsas, aun con crecimientos en torno al 0%, y con desempleo mayor al 15%, sólo por efecto directo del estímulo monetario.
  • en el peor de los casos ya no recesión sino depresión grave y crisis monetaria, especialmente en economías emergentes. En este peor escenario podríamos ver rescates sistémicos del BCE, FED, BoJ, ruptura del euro, credit-crunch bancario y quiebras desordenadas de empresas o países. En un escenario así será importante para un país si puede emitir o no dinero-deuda nominada en su propia moneda. Pueden aparecer brotes de inflación, corren peligro las pensiones y prestaciones públicas y pueden aparecer conflictos y desordenes sociales.

Es difícil ver qué pueda cambiar para contemplar realistamente un escenario de recuperación fuerte con crecimientos del 4-5% del PIB y creación de empleo sólida y sostenida los próximos años, no se ve qué pueda variar para que eso pase cuando no ha pasado antes en los últimos 20 años en las economías avanzadas. Va más allá de subir o bajar los impuestos y más parece desde un punto de vista crítico un agotamiento estructural del modelo en sus aristas económica, cultural y ambiental.

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